martes, 12 de marzo de 2013

Surrender

Volviendo a 1998, me encontraba trabajando como “school worker” en St. Albans, Inglaterra. Dios había movido mi corazón al deber de entrar en las universidades y compartir mi fe con quienquiera que quisiese oír. Me encontraba también viajando con la banda, liderando adoración, estaba a cargo de dos grupos de jóvenes y salía a bares, molestando a la gente al tratar de convertirlos…

Al llegar la época de Navidad estaba completamente quemado y cansado. Sentía que no tenía para dar. Parecía que a pesar de todos mis esfuerzos para compartir el evangelio nada estaba cambiando realmente. Me había habituado a oír voces proféticas que habían soplado a través de nuestro pueblo, a través de nuestra nación. La gente hablaba de avivamiento, diciendo que éramos alguna clase de pueblo estratégico, único y especial en el gran plan de Dios para la salvación global. El avivamiento comenzaría con nosotros.

Tal vez esto fuese verdad, tal vez no, ¡pero de cualquier forma había puesto sobre mis hombros hacer que esto ocurriera! Fue en ese contexto que una noche me senté con mi guitarra tamaño ¾ con cuerdas de nylon y le cante a Dios «te doy mi corazón, todo lo que hay en él, mi vida rindo a ti…». Realmente me encontraba “al final de mi mismo” y me sentía tan desilusionado, desanimado y, más que eso, dañado (¡un verdadero artista!). No estaba seguro de si Dios me había defraudado o de si yo le había defraudado a él.

La segunda parte de la historia vino como un real impacto para mí. Estando en Juventud Con Una Misión (JuCUM) en Harpenden, me encontraba hablando con un chico llamado Tre. Él mencionó que él y su banda estaban planeando un viaje a Hawái. Mi amigo Jono, que era el bajista de la banda, no podía ir en el viaje. Bromeando le dije a Tre «Hey, yo tocaré bajo con ustedes en Hawái. ¡Cuán difícil puede ser!, ¡sólo tiene cuatro cuerdas!».

Todos reímos y yo mencioné que en mi iglesia había un joven bajista llamado Mark Sampson que estaría allí de todos modos; tal vez ellos podían usarlo.

Más tarde ese día recibí una llamada de Tre invitándome a ir a su departamento. Me dijo «Marc, he estado pensando y quiero que ores acerca de venir con nosotros a Hawái a tocar guitarra con nosotros; no tengo el dinero, pero aquí hay un cheque con las primeras £150 para el pasaje. Creo en ti y si Dios quiere que vayas él proveerá.»

Yo estaba un poco estupefacto y muy entusiasmado y, menos de un mes después, me encontraba en un avión yendo hacia Hawái, mi primera vez fuera de Europa.

Un grupo de alrededor de 400 jóvenes se juntaba todos los días por una semana en una gran y polvorienta carpa en la Universidad de las Naciones en Kona, Hawái. Adorábamos, orábamos, estudiábamos la Biblia y los comienzos de la iglesia. Entregábamos nuestras vidas, a veces sacudíamos nuestros corazones ante Jesús. Luchábamos con algunos asuntos, tratábamos de rendir las cosas a las que nos aferrábamos, no sólo nuestros pecados obvios, sino que también nuestro tiempo libre, nuestro dinero, nuestros sueños. Nos imaginábamos a nosotros mismos entregando nuestros derechos al Señor. Juntos empezamos a soñar acerca de lo que podía suceder si realmente tomábamos nuestras cruces y seguíamos el ejemplo de Jesús, quien dijo «no mi voluntad, sino que la tuya, Señor».

Así que, una mañana, sintiéndome tan bendecido como desafiado, me senté en el porche de donde había estado durmiendo y comencé a escribir el resto de la canción.

«Y yo me rindo todo a ti…»

¡La canción sacó alas y voló! Más allá de cualquier cosa que yo pudiese haber imaginado. La grabamos primero en el álbum “100 Hours”, luego en el álbum de La Viña St. Albans, luego por un lanzamiento de La Viña UK, seguido por un lanzamiento en los Estados Unidos, seguido por traducciones al portugués, al castellano, al coreano, al alemán, etc, etc… ¡Increíble!

12 años han pasado desde que escribí esa canción. Muchas cosas ha cambiado en mi vida. Ahora soy esposo, ahora soy padre, ahora soy mayor; tengo algunas cicatrices más de batalla, he estado nuevamente en ocasiones al final de mis fuerzas, he sido quebrantado algunas veces más.

A través de todo esto, mucho ha cambiado en mi interior. Dudo menos del amor de Dios, lucho un poco menos por su atención. Lloro más, río más, duermo menos ;). Soy más libre. Confío más, amo más.

Muchas cosas son aún lo mismo. En lo profundo de mi interior hay un anhelo que no me dejará ir, algo insatisfecho, un dolor. El corazón quebrantado de Dios aún rasguña en mi interior, arruinándome para lo ordinario. Yo sé que hay más.

Aún canto la canción, ahora tal vez con más confianza en mi corazón, sabiendo que Jesús fue capaz de rendir Su vida incluso hasta la muerte porque confió en el carácter de Su Padre. Aun cuando las circunstancias parecían gritar lo opuesto y sudó sangre en el huerto de Getsemaní, de alguna manera Él fue capaz de confiar, de algún modo fue capaz de rendirse a sí mismo.

Así que 12 años han pasado y aquí está “Surrender”, el álbum. Una canción antigua y un montón de nuevas. Me parecía apropiado comenzar mi carrera bloguera con la historia de la canción por la cual soy más conocido.

A través de los años ha sido increíble oír de algunas personas acerca de los momentos y de las historias que han tenido con la canción. Soy honrado y privilegiado por tener una parte de mi historia conectada con ustedes ¡incluso a través de ustedes leyendo esto! Me encantaría escuchar sus comentarios y que compartan sus opiniones aquí abajo.

Dios les bendiga.
Marc James.

1 comentario:

  1. guau me siento muy identificado!
    nunca olvidare la primera vez que oí sa canción: en CEPAS 2005 (capacitacion evangelistica pro alcance salvacion) uno de los primeros campamentos de la viña...lloré mucho esa noche y el Espíritu SAnto me tocó.
    Espero que se levanten canciones en medio de mi generacion y amigos que sé que tienen una pasión por Jesús tal como Marc James.
    Felicitaciones al que tradujo y subió este artículo!!!

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